Paco Montes 21 de octubre de 2021

Es jueves, día de la guardia femenil del Honorable Cuerpo de Bomberos de Córdoba, Veracruz. Desde el 9 de julio de 2020, cada jueves el cuartel de bomberos es administrado por mujeres.

Alejandra, Adriana, Ana, Itzel, Sheyla, Isamar, Yessica y la jefa Adriana conforman el primer grupo de bomberas en la ciudad, mujeres capacitadas para ayudar a Córdoba y demás municipios de la región.

Cada una tiene una historia, pero en conjunto envían el mensaje de que las mujeres pueden dedicarse a lo que ellas prefieran, no hay límites cuando hay pasión y compromiso.

Hoy, ellas platican con SOS Córdoba sobre sus motivaciones, los temores familiares y el mensaje que su labor envía a niñas y mujeres de Veracruz. Para ellas no hay límites.

‘Hay gente que decía que no ibamos a durar’

Adriana Ríos Díaz es la jefa de la guardia femenil, es la encargada de coordinar a las chicas en la base y en los momentos de auxilio. Aunque prefiere enfocarse en lo bueno, acepta que han enfrentado críticas.

«Hay gente que decía que no ibamos a durar, que no funcionaba, bueno, estamos aquí para demostrar que no venimos a competir sino a hacer trabajo en equipo».

Adriana y Alejandra, las mujeres de más experiencia, iniciaron la guardia nocturna. Reunieron a las chicas de otras guardias y fijaron el jueves para realizar la guardia nocturna, aunque hay dos hombres apoyándolas.

‘Estamos preparadas’

Nancy Alejandra Rodríguez Díaz, es bombera de Córdoba desde hace 4 años, antes lo fue en Ciudad Mendoza y además es el enlace de la Secretaría de Protección Civil en la región de Córdoba.

Dice que el trabajo se puede hacer entre mujeres con las técnicas adecuadas, pero afirma que no se trata de separarse de los hombres sino buscar el trabajo en conjunto.

«Los únicos obstáculos que brincas son los tuyos. La práctica hace que se haga más fácil».

Ale comparte que se siguen preparando, que no están ahí sólo por ser mujeres, sino porque son personas que constantemente están preparándose para hacer el trabajo lo mejor posible.

‘Siempre me ha gustado ayudar a la gente’

Ana Guadalupe Benitez Hernández es la más pequeña de la guardia, tiene 18 años, dice que le gusta ayudar a la población y aprender.

Es otra generación. Dice no haber vivido un menosprecio o discriminación por el hecho de ser mujer, ni comentarios sobre si tiene o no la capacidad para hacer lo que ella quiera.

«Ya no es muy marcado eso de que tú eres mujer y no lo hagas, es muy normal, yo nunca sentí eso de mis compañeros, siempre fui bien apoyada por mis compañeros y mi familia».

‘La fortuna de unos puede ser la desgracia de otros’

Itzel Aranza Meneses, de 21 años, ingresó a bomberos para hacer su servicio y con el pasar de los días se fue interesando cada vez más en pertenecer al grupo.

Los jueves, cuando llega el momento de la guardia nocturna de mujeres, piensa en que no sucedan accidentes. Cree que más allá de la adrenalina, es el sufrimiento para otras personas.

«Lo primero que pienso es que no salga ningún servicio porque la fortuna de unos puede ser la desgracia de otros. Si nos ponemos en el lugar de las personas que son ayudadas, es triste».

La familia de Itzel se sorprendió al principio pero después sólo le recomendaron que se cuidara, y cuidara a sus compañeros y compañeras, y que si alguna vez se sentía en riesgo, pidiera ayuda.

‘Es una combinación de emociones’

Isamar García tiene 24 años. Le costó animarse a ingresar pero finalmente lo hizo. Es administrativa pero ver a sus compañeros compartir experiencias gratificantes, la hizo dar un paso adelante.

Comparte que ponerse el traje de bomberos es una combinación de emociones, «se siente muy bien saber que vas allá arriba a ayudar a alguien que lo necesita».

«Es bonito ver a los niños, en especial las niñas, que te ven y se quedan de «guaooo».. Lo que sea que les guste, con esfuerzo lo van a lograr».

‘Las mujeres sí podemos’

Adriana Preciado Prado tiene más de 15 años de experiencia, ha sido parte de los bomberos de Orizaba, de Fortín y ha colaborado con los bomberos de Coscomatepec.

Su mamá es enfermera, sus tíos son médicos, quizá por ello le gusta ayudar a la gente.

Las experiencias como bombera le ha enseñado a ver que la vida es muy frágil, le han tocado el corazón y ayudado a ser más humilde ante la vida.

«Espero inspirar a alguien que se de cuenta que las mujeres podemos, quizá no tenemos las mismas capacidades físicas, pero de alguna u otra manera nos las ingeniamos para hacerlo».

Adriana recuerda que entró con miedo pero el reto es vencerlo y dar un paso adelante. Dice que todas pueden hacer las cosas, es cuestión de que se decidan a hacer lo que desean.

‘Mi familia me pidió que tuviera cuidado’

Sheyla Itzel Barcenas Arrinda tiene 25 años, no habla y no escucha, se comunica a través del lenguaje de señas y también lee los labios. También es parte de la guardia femenil.

Con ayuda de Ana, cuenta que cuando ingresó todos la recibieron bien. Su familia también lo tomó bien, aunque los más contentos fueron sus sobrinos.

«Sólo me pidieron que tuviera mucho cuidado. Mi papá, mi hermana siempre están al pendiente».

Sheyla ofreció una entrevista exclusiva a SOS Córdoba, si deseas conocer más sobre ella la puedes encontrar en el siguiente link: «Yo soy Sheyla».

‘La relación entre nosotras es buena’

Yessica Reyes Díaz es bombera desde el 2018, cuando ingresó a «la escuelita», un curso semanal que se ofrecía en el cuartel de bomberos. A partir de ahí no se ha separado del grupo.

Cuando su familia se enteró no les agradó, tenían miedo de que le sucediera algo, pero con el tiempo fueron aceptando su decisión.

«La relación es muy buena entre nosotras (guardia femenil), hay comunicación, practicamos, tenemos comunicación».

Platica que la guardia nocturna se trata de estar al pendiente, dar rondines mientras unas duermen, pero siempre estar al pendiente para poder accionar en caso de una emergencia.

Todas las chicas coinciden en que ser bombera es una actividad que les apasiona, y sobre el mensaje a niñas y mujeres, les dicen que se atrevan a realizar lo que ellas deseen hacer, no hay límites.

La guardia femenil ya cumplió un año. Para ellas ya no hay marcha atrás, sólo resta reconocer su trabajo y el de sus colegas varones por mantenerse al tanto de la población de Córdoba y de la región.


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